martes 22 de diciembre de 2009

Entre tanto a y b

–Y entonces.
–Entonces nos encontramos mañana.
–A qué hora –preguntó Irene.
Y ahora que la luz otra vez inundaba la casa y el amplificador propagaba a los cuatro vientos te sentirás acorralada, te sentirás perdida o sola, tal vez querrás no haber nacido, no haber nacido, la tercera inquietud pudo florecer hasta alcanzar el estado justo en que había sido borrada por el cortocircuito. Y ella volvió a preguntarlo.
–A qué hora qué –dijo Alfredo.
–A qué hora te encontrarás con la mirona.
–Se llama Cecilia –dijo Alfredo–. A las cinco.
Y si él no se hubiera distraído en probar cada una de las perillas del amplificador tal vez habría notado el pequeño sobresalto primero y después ese peculiar sistema de signos –cierta brusquedad al llevarse las tazas de café, cierta alevosía al limpiar la ceniza volcada sobre el escritorio– que ladinamente pretendía indicar el mal humor de Irene. Porque en estos casos ella no hablaba. Sólo iba dejando pequeñas señales en el camino, guijarros que podrían ir guiando a quien tuviera la paciencia y el interés necesarios para internarse en oquedades, y lentamente, amorosamente, sonsacándola con ternura, con violencia, con resignación, pugnara por llegar –¡gran premio!– al centro mismo de su angustia.
Y no es que Irene no pudiera expresar ella misma lo que le pasaba. Su valla de piedra consistía en que sólo lo podía expresar con una claridad irritante. Por ejemplo, habría sido capaz de decir: estoy de mal humor por dos razones:
a) Porque esta chica es mucho más peligrosa de lo que pensás. Aunque pienses que es mucho más peligrosa de lo que parece.
b) Porque las cinco de la tarde es mi hora.
Pero cómo darle a entender, entre tanto a y b, esta nostalgia, pero también esta envidia y este miedo. Cómo explicarle, sin correr el riesgo de que echen a volar pájaros y serpientes y fieras trabajosamente aletargadas, cómo expresarle la vergüenza de sospechar que esta vez no será capaz de soportarlo. La alegría de otra, eso es lo que cree que ya no podrá soportar. La alegría de la que aún aletea en esa región incorrupta, inmaculada, tan semejante a la perfección, que es la espera.


- Zona de Clivaje, Liliana Heker -

jueves 17 de diciembre de 2009

No viniste

Mira como te diré
Que esta noche
Me hiciste llorar
Con tu respuesta
Porque no viniste
No viniste

Mira como te diré
Que tantas veces
Yo te quise decir
Que te quería 

Pero no viniste
No viniste




Yo quisiera esperarte
Hasta el final
Pero te toca venir
Pero te toca venir

Yo quisiera esperarte
Ir por tí... fingir
Que no me importa tenerte el domingo
Y al día siguiente perderte tres días
En fin, así es esto

No viniste
No viniste
No viniste...

domingo 13 de diciembre de 2009

Untitled III



It's not me, it can't be, it's not you
I can't do what I do if it's you
This is not happening

It's not me, it can't be, it's not you
I can't do what I do if we're through
This is not happening

lunes 23 de noviembre de 2009

Au revoir, Shosanna!

Col. Hans Landa: Ahora, si uno quiere determinar qué atributo la gente alemana comparte con una bestia, sería el gran y predador instinto de un halcón. Pero si uno quisiera determinar qué atributo comparte un judío con una bestia, sería con el de una rata. Ahora, el fuhrer y su propaganda dicen lo mismo. Donde difieren nuestras conclusiones, es que yo no considero las comparaciones un insulto.
Considere por un momento, el mundo en que vive una rata. Es un mundo hostil, claro. Si una rata pasara por la puerta delantera, ¿no la atacaría con hostilidad? 

Perrier LaPadite: Supongo que sí.
Col. Hans Landa: ¿La rata alguna vez ha hecho algo para crear esa rabia que siente hacia ellas?
Perrier LaPadite: Las ratas pasan enfermedades, muerden a la gente...

Col. Hans Landa: A menos que alguien sea tan tonto como para agarrar a una viva, las ratas no tienen la costumbre de morder a los humanos. Las ratas fueron causantes de la plaga bubónica, pero eso fue hace mucho. En toda su vida, ¿algún día una rata le ha causado el estar enfermo? Le aseguro que cualquier enfermedad que una rata puede transmitir, una ardilla puede tenerla de igual manera. Pero asumo que no tiene la misma ira hacia las ardillas, ¿cierto?
Perrier LaPadite: No.
Col. Hans Landa: Pero ambos son roedores, ¿no? Y a excepción de la cola, hasta se parecen, ¿no?
Perrier LaPadite: Es un pensamiento interesante, coronel.
Col. Hans Landa: Sin embargo, no importa lo interesante que sea, no hará nada de diferencia a como usted se siente. Si una rata pasara en frente de su puerta, ¿le ofrecería un poco de su deliciosa leche?
Perrier LaPadite: Probablemente no.
Col. Hans Landa: Lo imaginé. No le gustan. No sabe por qué no le gustan. Todo lo que sabe es que le son repulsivas. Qué mundo tremendamente hostil debe soportar una rata. Sin embargo, no sólo sobrevive, sino que prospera. Y la razón de esto es que nuestro pequeño enemigo tiene un instinto de supervivencia y preservación sin igual. Y eso, señor, es lo que un judío comparte con una rata.
Consecuentemente, un soldado alemán conduce una búsqueda en una casa sospechosa de esconder judíos. ¿Cómo busca el halcón? Busca arriba, en el ático, busca por todos lados en donde él se escondería. Pero hay muchos lugares que nunca se le ocurriría a un halcón esconderse. Como sea, la razón por la que el fuhrer me envió a los Alpes de Austria, y me ubicó en un campo francés hoy, es porque a mí se me ocurren. Porque sé lo que tremendos desechos de humanidad son capaces de hacer cuando abandonan la dignidad.



My name is Shosanna Dreyfus and THIS is the face... of Jewish vengeance!

lunes 16 de noviembre de 2009

Esta no es una historia de amor



¡Este jueves martes! Quiero, quiero, quiero =)
(¡Benditas avant premiere de cines argentinos!)




[Aún odio que este formato de video no quede bien en mi blog. Argh.]

Music Is My Aeroplane

En mis oídos ahora suena...

The Sound Of Muzak

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